Internacionalización de proyectos web (2): Las fronteras culturales
(Foto por Please! Don’t Smile)
A pesar de que la más obvia de las fronteras sigue siendo la lingüística, como ya vimos también es una de las más sencillas de superar siempre que contemos con un buen equipo de traductores y colaboradores. Incluso si hemos decidido dejar de lado muchos idiomas y vamos a salir sólo en nuestra lengua materna y, por ejemplo, el inglés podremos alcanzar a usuarios de todo el mundo sin excesivo problema.
No obstante, además del idioma hay muchas características que nos diferencian (por suerte).
Las fronteras culturales:
Es cierto que vivimos en un mundo cada día más globalizado, es cierto que en gran medida los internautas compartimos una especie de cultura común que nos ayuda a comunicarnos pero no podemos olvidar que cada pueblo mantiene su idiosincracia mediante convenciones culturales propias.
Supongo que todos tenemos claros en mente ejemplos de choques culturales, diferencias en el tratamiento entre personas, interpretaciones de colores y gestos…
Lidiar con estos detalles es una de las tareas más complejas. Has de asumir que, salvo que tengas conocimiento enciclopédico de todas las culturas de la tierra, habrá cosas que se te pasen. Es lógico, no puedes estar a todo y menos a algunas cosas que, para ti o para mí, son una auténtica estupidez.
No obstante, hay cosas sencillas que recordar con las que puedes ahorrarte algunos disgustos tontos:
- Usa un tratamiento neutro: Si te pasas de coloquial puedes parecer amateur, si te pasas de serio puedes parecer envarado. En muchos países, se me viene a la mente Japón, no respetar las fórmulas adecuadas puede considerarse una terrible falta de respeto. Si vas a traducir a varios idiomas, procura que tu traductor tenga la suficiente libertad para adaptar tus textos a la fórmula más correcta, si te vas a decantar por el inglés vuelve a ponerte en un lugar neutro y no abuses de las maneras coloquiales ni te tomes excesivas confianzas con tus usuarios.
- Cuidado con los cuerpos desnudos: Para muchas culturas es indecoroso mostrar la desnudez humana, en algunas incluso una foto de, por ejemplo, una chica en tirantes puede considerarse poco menos que pornográfica. Salvo que tu sitio vaya enfocado a la temática sexual procura evitar imágenes excesivamente sugerentes.
- Ojo con los gestos: Nuevamente esto te afecta si usas imágenes, procura no dar por sentado el significado de determinados gestos cuando pretendas lanzarte al ancho mundo. No es sólo una cuestión de si este o aquel gesto es de buena o mala educación, en algunos países puedes incluso dar a entender filiación política por algo tan simple como hacer la “V” de la victoria con los dedos.
- Usa una paleta de color neutra: Todas las culturas tienen algún color que se considera comunmente como de mala suerte, el amarillo por ejemplo no es el color con más adeptos del mundo. Puede que a tu alrededor nadie se guíe demasiado por estas viejas supercherías pero hay muchos países que dan gran importancia a esas tradiciones ancestrales. Para evitar problemas usa paletas neutras, convencionales si quieres. Puede que tu diseñador se sienta un poco acorralado pero evitarás transmitir una impresión desagradable a tus visitantes.
- Atención a los símbolos: Es bastante normal utilizar algunos símbolos como elementos ornamentales pero ¿significan algo para tus visitantes de otro lugar? Un ejemplo claro es la esvástica, en Occidente la consideramos un símbolo maldito, recuerdo de malos tiempos pasados pero, en otros lugares, por ejemplo India sigue conservando su significado original de símbolo solar. Es más, si alguna vez has mirado un mapa japonés habrás podido observar unas cuantas ya que son el símbolo empleado para marcar la localización de los templos. Curioso, ¿eh?
Como ves, neutralidad es la palabra clave. No se trata de producir sitios asépticos y sin contenido o chispa, sólo se trata de buscar un lenguaje común a todos tus posibles visitantes. Transmitir sin ofender, suena difícil pero ahí está el reto de la aldea global ¿no?




