¿Posicionarse o no en las guerras de navegadores?

A raíz de un meneo que comenta la existencia de sitios “solo para Firefox” (de una forma más radical que el too cool for ie) se me ha planteado una duda.
¿Realmente debemos los desarrolladores web tomar partido en estas guerras por el “mercado” de los navegadores?
Está muy bien que todos queramos borrar de la faz de la tierra a este o aquel navegador que nos provoca intensos dolores de cabeza cuando estamos trabajando con una plantilla pero cerrarse en banda a un navegador ¿es la forma más adecuada de plantarle cara?
Por desgracia, el único perjudicado es el webmaster que restringe el uso de su sitio a este o aquel navegador. Seguramente un usuario de Internet Explorer o Firefox no va a cambiar de navegador sólo porque tu así lo quieras (dios nos libre) y, en todo caso, conseguirás que acceder a tu sitio web le suponga un fastidio al tener que abrir “el otro navegador”.
Por otro lado, destrozar las hojas de estilo con hacks para solucionar este o aquel problema o, incluso, tener que recurrir al javascript para emular ciertas funcionalidades, es un exceso. Al final acabamos todos a expensas de las decisiones de uno, que hace y deshace como mejor le conviene.
Yo he optado, en el caso de este blog, por la “resistencia pacífica”: en lo estructural, el blog se ve bien en todos los navegadores, en el estilo los usuarios de Internet Explorer 6 se llevan una versión “sin refinar” (png sin transparencia, formularios sin hover…).
Supongo que, dependiendo del tipo de sitio, se puede uno arriesgar a olvidarse de ciertos navegadores pero ¿cual consideráis que es la postura más adecuada para un webmaster en la “guerra de navegadores”?




