De un tiempo a esta parte están apareciendo multitud de frameworks para todos los lenguajes de programación imaginables. Una práctica que, en principio, parece destinada a ahorrarnos tiempo a los desarrolladores.
Via Barrapunto descubro Why I Hate Frameworks, una sátira sobre lo contraproducente que puede llegar a ser utilizar frameworks para determinados trabajos.
El autor compara la programación con el bricolaje y nos pone ante una situación surrealista ¿Qué pasaría si en la ferretería en lugar de vender martillos vendiesen máquinas de fabricar máquinas de fabricar martillos?
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