El otro día hablabamos de lo importante que es saber exactamente lo que necesitamos antes de salir a buscar un proveedor de alojamiento web.
Ahora que lo tenemos claro, lo normal es comenzar a buscar y recopilar unos cuantos candidatos. Después tendremos que ir descartando.
Cuando accedemos al sitio web de un proveedor estamos entrando de lleno en su negocio, como si entras en una tienda de informática o de ropa. El vendedor siempre va a tratar de convencerte de que su producto es exactamente lo que necesitas, ese es su trabajo.
Grandes ofertas y precios por los suelos pero no es oro todo lo que reluce.
Es algo que parece obvio: la falta de profesionalidad de un proveedor puede ser el mayor de nuestros problemas.
Hay ciertos factores que deberíamos comprobar antes de confiar nuestros proyectos y dinero a una empresa.
Lo primero que conocemos del proveedor es su sitio web. Esto es algo que cualquier empresario serio debería tomar en cuenta. Huye de sitios pobremente diseñados, poco trabajados, con errores de sintaxis, fallos en los scripts y secciones en construcción.
La legislación de la mayoría de países obliga a los proveedores a poner a disposición de los usuarios toda la información de contacto, incluido el NIF (número de identificación fiscal o equivalente en países diferentes a España), nombre del titular de la empresa o sociedad, dirección y teléfono. Además, al tratarse de negocios con base en la red, siempre debes poder encontrar una dirección de correo electrónico o un formulario de contacto desde el que realizar tus consultas.
Si no encuentras esa información es casi seguro que te encuentras ante una empresa no constituida legalmente, economía sumergida, con todos los problemas que esto puede acarrearte.
No todos los proveedores disponen de servicio pre-venta. Si la página contiene toda la información que puedas necesitar esto no es necesariamente un problema, no obstante, si vas a confiarle los datos de tu tarjeta de crédito a alguien lo mínimo es que puedas consultarle cualquier duda previa ¿no?
No sólo existe el e-mail, existen chats, sistemas de tickets, foros… No hay excusa para obviar la interacción con el usuario. Si el contacto debe hacerse por teléfono no permitas que te carguen tarificación por segundos o costes adicionales.
Además, por obvio que suene, si te contestan con evasivas, mala educación o te da la impresión de que quien te atiende tiene poca idea de lo que te habla, pasa de ellos.
Que no encuentres ninguna queja tampoco es definitivo pero, si el proveedor que tienes en el punto de mira, es blanco de críticas constantes piénsatelo bien antes de contratar.
No podemos dejar de lado ciertas comprobaciones que nosotros mismos podemos llevar a cabo. En nuestras manos existen numerosas herramientas que nos pueden ayudar a realizar test a nuestro futuro proveedor para comprobar si es fiable y tiene un rendimiento adecuado.
Tu intuición es importante, compleméntala con algo de información y algunas pruebas sencillas.
Ante cualquier duda consulta al servicio técnico y a la más mínima sospecha de irregularidad busca otra cosa.
En el próximo articulo, el último de esta serie, hablaremos de las precauciones que debemos tener antes de formalizar el contrato.
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